Topgeriatrico.com - Servicios tercera edad, buscar residencias, pisos acogida, teleasistencia, bolsa trabajo
  Inicio       Foro de debate
 
  Inicio   Consejos   La culpa

¿Cómo elegir la mejor residencia para nuestros mayores?

Consejos para elegir residencia geriatrica   Los 7 mejores consejos sobre como elegir una residencia geriátrica para sus mayores ¿Qué debe tener en cuenta al buscar un lugar donde internar a un familiar?
En esta sección encontrará la información suficiente para asesorarlo.

Decidir el lugar de internación geriátrica, de por sí, no es tarea fácil.
Como toda decisión de importancia a tomar en la vida, debemos hacer una evaluación, teniendo en cuenta una serie de factores que harán que el resultado al que lleguemos sea favorable o no.

El sentimiento de culpa

La simple palabra geriátrico nos remite a una imagen negativa tan fuertemente arraigada en nosotros, que no podemos imaginar a estos lugares como lo que realmente son. Veamos: cuando uno piensa en un geriátrico, piensa en:

  • Un depósito de ancianos.
  • Habitaciones antiguas atiborradas de ancianos hipermedicados.
  • Personas con la mirada ausente sentadas frente a la mesa o a la TV.
  • Un lugar lúgubre y cerrado con olores fuertes y desagradables.
  • Un lugar de encierro o castigo.

    Cualquier identificación que usted sienta con cualquiera de estos aspectos, ha por cierto de ocasionarle algún tipo de culpa. Sabemos también que las fantasías negativas son solo eso, fantasías, y que son tales porque no son realidad. Piense en un geriátrico como en una casa, un lugar donde vivir. Piense ahora qué puede brindarle un geriátrico a su ser querido:

  • Una nueva residencia.
  • Nuevas relaciones, con pares con los que compartiría viejas y nuevas experiencias.
  • Actividades recreativas.
  • Contención por parte de personal entrenado y experto.
  • Rehabilitación.
  • Asistencia permanente.
  • Control médico

    Ahora bien, qué podemos ofrecerle nosotros a nuestro familiar en un geriátrico:

  • Nuestro interés es su bienestar y sus salud, controlando la gestión de quienes lo atienden.
  • Nuestro cariño.
  • Nuestras visitas.
  • Nuestra compañía.
  • Nuestro tiempo, dispuesto en el momento de la visita sólo para él o ella.
  • La presencia de sus nietos.
  • La alegría de las noticias familiares.
  • Su postre o comida preferida.
  • La visita de otros familiares queridos.
  • La visita de sus amigos.
  • Una invitación a salir y a compartir una actividad o paseo fuera de la institución.
  • Estar juntos en las fiestas.
  • Una invitación a compartir una reunión en casa, todos juntos.
  • El respeto por sus derechos y su integridad.
  • Un lugar de descanso y esparcimiento.
  • Un tiempo y una dedicación que nuestras obligaciones cotidianas quizás no siempre nos permiten brindarle.
  • Un hogar confortable, acogedor, donde él o ella puedan manejarse con sus propios tiempos.

    Los prejuicios existen en la sociedad y también en nosotros. Uno de estos es que las personas deberían envejecer y terminar sus días en la casa familiar. Cuando esto no es posible, aparecen sentimientos de culpa, dolor y remordimiento. Hay sensaciones de abandono y desarraigo. Tenemos la sensación de estar fallándole a nuestros padres y a la vez tememos que nuestros hijos hagan lo mismo con nosotros. Pero seamos honestos y realistas: ¿Hasta dónde llega nuestra capacidad de contención? ¿Puedo hoy y ahora satisfacer a mi ser querido en lo que él o ella necesita? ¿Puedo mantener los lazos afectivos en una convivencia teñida de dificultades y agotamiento donde a diario me veo sobrepasado por el stress?

    Lo que hoy sabemos es que, de continuar la relación en los términos conocidos, lo único que lograremos es ver quebrarse a nuestra familia, deteriorarse a nuestro matrimonio, veremos cómo poco a poco nuestros hijos rechazarán a sus abuelos. ¿Es esto lo que queremos para todos nosotros?

    Estimemos con honestidad las consecuencias de la sobre exigencia y llegaremos a la conclusión de que el geriátrico será el lugar donde el anciano va a ser atendido de acuerdo a sus requerimientos, donde tendrá un lugar cómodo para vivir y su quehacer cotidiano estará facilitado por cuidadores entrenados para tal efecto, y entonces es seguro que quedará en manos de la familia una capacidad intacta: la de dar afecto, la de continuar la relación en mejores términos, porque estaremos liberados de aquellos esfuerzos que excedían la mejor de nuestras disposiciones.

  • Volver al inicio


    Publicidad


    Su publicidad podría estar aquí

















    Infórmese en info@topgeriatrico.com

    o en la sección de patrocinadores
     
    © 2009 - topgeriatrico.com
    Agregar a favoritos |  Contacte con nosotros |  Mapa web |  Información legal
    Webs Recomendadas:
    Easyportal | Psicología de tercera generación | Risoterapia en Barcelona