Salud - Gripe
|
  |
La gripe es una enfermedad causada por un virus (virus de la influenza) que se transmite de persona a persona a través de la tos, de los estornudos y de objetos directamente contaminados
|
|
Definición
|
|
La gripe es una enfermedad causada por un virus (virus de la influenza) que se transmite de persona a persona a través de la tos, de los estornudos y de objetos directamente contaminados. Tiene como particularidad ser un virus de fácil mutación; de esta forma el virus circulante en invierno será, probablemente, diferente al del invierno anterior y, por tanto, la inmunidad adquirida previamente puede no ser efectiva.
Los síntomas más frecuentes son, además del quebrantamiento del estado general, escalofríos, fiebre de hasta 40º C, estornudos, tos, dolor de cabeza, molestias musculares, dolor de garganta, etc ... La fiebre dura generalmente de 3 a 5 días y, si hay complicaciones, la recuperación completa se produce entre una y dos semanas.
|
Volver al inicio
|
|
Diferencias entre gripe y resfriado
|
|
Es frecuente confundir la gripe con el resfrío común. Este último se caracteriza por la presencia de muchas manifestaciones respiratorias (resfríos, dolores de garganta) y pocas manifestaciones generales.
|
Síntomas
|
Resfriado
|
Gripe
|
|
Dolor de cabeza
|
Infrecuente
|
Importante
|
|
Fiebre
|
Infrecuente
|
Alta
|
|
Dolores musculares
|
Leves
|
Frecuentes
|
|
Decaimiento y debilidad
|
Leves
|
Importantes. Pueden durar de 2 a 3 semanas
|
|
Congestión nasal
|
Común
|
Algunas veces
|
|
Estornudos
|
Comunes
|
Pocas veces
|
|
Tos
|
Primero seca, luego catarral
|
Primero moderada y seca. Puede hacerse intensa
|
|
Volver al inicio
|
|
Grupos de alto riesgo
|
|
La vacuna contra la gripe es recomendada para los grupos de personas siguientes quienes tienen un riesgo mayor de tener complicaciones por la gripe:
• Adultos de 65 años de edad y mayores.
• Residentes y personal de los hogares de ancianos y otras instalaciones de atención para condiciones crónicas que cuidan de las personas de cualquier edad que tienen condiciones médicas crónicas.
• Adultos y niños con trastornos cardiovasculares o pulmonares crónicos, incluyendo el asma.
• Adultos y niños con enfermedades metabólicas crónicas (que incluyen diabetes mellitus), disfunción renal (enfermedad renal), hemoglobinopatías (trastornos de la sangre como la anemia) o trastornos inmunosupresores o de inmunodeficiencia, incluyendo el VIH.
• Niños y adolescentes, de seis meses a los 18 años de edad que reciben una terapia de aspirina de largo plazo, que podrían desarrollar el Síndrome de Reye después de una infección de la gripe.
• Médicos, enfermeras y otro personal tanto en los hospitales y los establecimientos de atención a pacientes externos, incluyendo los trabajadores que responden a emergencias.
• Mujeres saludables que estarán en su segundo o tercer trimestre de embarazo durante la temporada de la gripe.
• Mujeres embarazadas con condiciones médicas subyacentes sin tomar en cuenta la etapa del embarazo.
• Viajeros que vayan a áreas donde existen casos activos de la gripe o cuando viajen entre personas de áreas del mundo donde hayan casos activos de la gripe en el momento.
|
Volver al inicio
|
|
Tratamiento
|
|
El mejor tratamiento para la gripe consiste en "pasarla". Lo que significa que la gripe es una enfermedad que, hoy en día, no tiene curación, aunque existen ciertos fármacos sintéticos y remedios de origen natural que pueden reducir la duración e intensidad de los episodios.
Las recomendaciones de los médicos en caso de gripe resultan bien familiares: permanecer en cama y reposar, beber mucho líquido (zumos, caldos) y recurrir a los antitérmicos, analgésicos y antipiréticos, para rebajar los molestos síntomas de la gripe (dolor de cabeza, muscular, fiebre, congestión y secrección nasal).
Los antibióticos no sirven para tratar un cuadro gripal
Además de que no deben tomarse si no es bajo prescripción médica, la acción de estos fármacos sólo se dirige hacia las bacterias, no hacia los virus, y la gripe está producida por un agente viral.
Sólo en caso de que la gripe evolucione hacia complicaciones como una neumonía o una bronquitis, tiene sentido servirse del tratamiento antibiótico, pero es el médico quien decide cuándo iniciar este tipo de terapia.
Utilizar antibióticos para tratar una gripe es, además de inútil, un peligro, puesto que se crean resistencias bacterianas. Las bacterias acaban por hacerse inmunes a los antibióticos y éstos pierden su efectividad incluso contra las enfermedades para las que sí deberían actuar.
Fármacos específicos
Existen fármacos antivirales (no antibióticos) que pueden utilizarse en el tratamiento de la gripe. Ninguna de estas sustancias consigue curar la enfermedad, pero contribuyen a reducir la duración de la gripe y la intensidad de los síntomas.
En la actualidad, son dos las familias de fármacos comercializados para el tratamiento de la gripe:
• Aminas primarias: rimantadina y amantadina. Estos fármacos bloquean una proteína del virus de la influenza, la M2. Esta proteína se encuentra exclusivamente en el tipo A del virus, por lo que estos fármacos no son eficaces para la gripe causada por el virus tipo B.
• La rimantidina tomada unas 48 horas después de que aparezcan los primeros síntomas reduce la duración de la fiebre y el malestar. La amantadina también disminuye los días de molestias, pero tiene efectos secundarios acusados, como dolor de cabeza e insomnio.
• Inhibidores de la neuraminidasa: comercializados desde 1999. Estas sustancias bloquean, como su propio nombre indica, la neuraminidasa, una enzima clave para que el virus penetre en las células sanas. Actúan frente al tipo A y al B.
|
Volver al inicio
|
|